El concepto de Coaching
es muy amplio. Para evitar confusiones se establecen ciertos límites para
acotar el ámbito de actuación. No es lo mismo analizar cómo una persona puede
alcanzar su meta de ser más feliz con su familia, que entender porqué un equipo
es poco productivo.
Teniendo en
cuenta el contenido, es posible hablar de dos grandes tipos de Coaching:
1. Coaching Personal:
Hace referencia a Coaching de habilidades para la vida diaria. Suele hablar de
proyectos de vida, misión personal, objetivos, apoyo durante fases de cambio,
desafiar, intercambiar ideas y estrategias, etc.
2. Coaching Organizacional
que engloba:
- Coaching Empresarial: Incluyen la
gestión del tiempo, la productividad, comunicación, cuotas de mercado, la
satisfacción de los clientes, etc.
- Coaching Ejecutivo: Proviene de
programas para el desarrollo del liderazgo y se interesa en habilidades de
dirección, rendimiento personal, desarrollo profesional, etc.
Existen varios modelos para
seguir un proceso de Coaching (GROW, OUTCOMES, etc…). Nosotros nos vamos a
centrar en el Modelo Básico o C.R.A., el cual se identifica con
tres parámetros, que son los siguientes:
1. Tomar Conciencia: Clarificar cual es la situación actual y qué queremos. Permite percibir con claridad el contexto y las circunstancias existentes.
2. Responsabilidad Personal:
Compromiso del cliente para implicarse en el proceso de cambio. Detectar nuestra
responsabilidad sobe el resultado que deseamos obtener.
3. Acción: Establecer y
cumplir tareas, que nos acerquen cada vez más al objetivo final o meta
establecida. Una acción con conciencia y responsabilidad promueve el
crecimiento individual y la consolidación de la persona en nuevos niveles de
realización personal y profesional.
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