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viernes, 6 de febrero de 2015

10 PREGUNTAS PODEROSAS PARA LIDERAR PERSONAS

De manera progresiva cada vez son más las empresas que van afianzando la idea de que las personas son la auténtica clave para la consecución de resultados. Un planteamiento que vuelve a poner de manifiesto el papel determinante que juega el liderazgo para la consecución o no de los resultados de negocio.

En el fondo… las personas siempre han sido el foco del liderazgo… solo que bajo un estilo de liderazgo autocrático, poco permeable a nuevos enfoques y planteamientos, orientado a proteger el modus operandi y el status quo establecido y donde imperaba un modelo de centralización de información con procedimientos muy bien delimitados para la toma de decisiones… los resultados se conseguían “de las personas”…

Pero ahora, conseguir los resultados “de las personas” no es suficiente. Los cambios acaecidos en los últimos años dibujan un contexto profesional caracterizado por una complejidad “in crescendo”, con elevadas dosis de incertidumbre y con una gestión que contiene cada vez más variables que despejar. En definitiva, es el momento de plantear un modelo de liderazgo en el que los resultados no se consigan “de” sino… “a través” de las personas.  Una preposición que condiciona la proposición de valor.

Por lo tanto, ante unas circunstancias de mercado que exigen más y mejor involucración, colaboración,  agilidad, creatividad, autoliderazgo, flexibilidad y adaptabilidad, casi resulta imperativo reflexionar qué puede hacer una persona desde su condición de líder para mejorar los resultados de la organización no “de”,  sino “a través” de las personas…

Para ello, quizás sea la hora de abandonar nuestra adicción a ofrecer las respuestas correctas para, en su lugar, potenciar nuestra capacidad para plantear las preguntas adecuadas en el marco de una conversación de valor…

Preguntar Vs Responder… Escuchar Vs Monopolizar el discurso. Un reto mayúsculo para una amplia mayoría de directivos, managers y profesionales en general… que tienen en su mano la capacidad de modificar su estilo de liderazgo desarrollando el arte de conversar y, claro está, de preguntar…

1. ¿Qué puedo hacer por ti?. Liderar es el ejercicio de ponerse al servicio del otro. Salvo excepciones, nunca fue una práctica habitual, pero en la actualidad, una de las principales claves para liderar, frente a la extendida práctica de inferir lo que los demás necesitan de nosotros, es preguntar en que se puede ayudar…

2. ¿Qué retos/objetivos quieres conseguir?. Frente al modelo tradicional en el que el líder indica lo que hay que lograr… preguntar qué objetivos y retos se quieren alcanzar, es un mecanismo esencial a la hora de involucrar. El auténtico compromiso se adquiere con lo que cada uno quiere lograr… no con lo que te obligan a alcanzar…

3. ¿Para qué lo haces?. En otras palabras, invitar a reflexionar por la razón de ser del trabajo que se va a realizar…; Conseguir resultados a través de las personas implica que estas identifiquen el propósito por el que se ponen en acción, buscando el sentido y la lógica de sus acciones, tareas y responsabilidades…

4. ¿Qué tienes y qué te falta para conseguirlo?. Preguntar con que se cuenta y de que se carece permite identificar los recursos que se tienen a disposición y que apoyos se precisan para alcanzar los resultados que se desean alcanzar. ¿Cuántas veces no hemos alcanzado algo por no saber que nos faltaba para lograrlo?

5. ¿Cómo lo harías de forma diferente?. En definitiva, permitir que los colaboradores  dibujen y reflexionen acerca de las alternativas existentes para abordar un reto, parece ser una actitud más inteligente que indicarles como tienen que conseguirlo para satisfacer nuestro ego…

6. ¿Qué puedes ganar y que puedes perder?. Preguntar por los beneficios y costes asociados a cualquier decisión y acción permite ver los riesgos asociados por hacer o dejar de hacer algo…; Identificar pros y contras es un ejercicio esencial para potenciar los músculos de la autonomía y la capacidad para tomar decisiones. El autoliderazgo se desarrolla cuando nos acostumbramos a pensar en términos de costes y beneficios.

7. ¿Quién y qué conoces en tu red que puede ayudarnos?. Como profesionales conectados, somos el valor de nuestra red y del conocimiento al que accedemos dentro de ella. Liderar no es invitar a conseguir misiones imposibles… sino invitar a explorar nuestra red y sus posibilidades para la consecución de resultados…

8. ¿En qué complementas a los demás y como te complementan ellos a ti?. Preguntar por el impacto que una persona genera en su entorno ayuda a fomentar su autoconocimiento… preguntar por como los demás complementan al otro  sienta las bases de un modelo basado en la colaboración… un elemento crucial para conseguir resultados a través de las personas en entornos complejos, inciertos y volátiles…

9. ¿Qué tienes que hacer para llegar hasta allí?. Conocer qué se quiere lograr, para qué, los recursos con los que se cuenta y los apoyos que se necesitan, permite obtener la información necesaria para trazar un plan de acción… No lo olvidemos, liderar es, ante todo, conversar para desarrollar la capacidad de ponerse en acción…

10. ¿Cómo te sientes?. Las personas son emociones y las emociones son el combustible que nos permite ponernos en movimiento; Liderar, por lo tanto, es gestionar emociones y permitir que estas se transformen en acción, ya que la acción es la única llave posible para la consecución de resultados a través de las personas… y lógicamente de sus emociones…

Propósito, beneficio, apoyos, costes, emociones, soporte, autoliderazgo, alternativas, innovación, recursos… y, por supuesto, acción, son tan solo algunos de los ingredientes que permiten alcanzar y mejorar los resultados a través de las personas (y no de ellas) en un contexto que, cada vez con más urgencia, requiere que todos y cada uno de los miembros de una organización descubran y desplieguen al máximo sus capacidades y su potencial de actuación.

Pero tampoco podemos obviar el hecho de que liderar en muchas ocasiones implica dar respuestas y ofrecer asesoramiento, porque las personas también necesitan pautas y orientación para mejorar su rendimiento.

Nuestro entorno actual nos demanda reequilibrar el modelo imperante en términos de liderazgo; un entorno que requiere desarrollar profesionales con capacidad de crítica y de decisión, con mayor autonomía y flexibilidad, orientados a la colaboración y que auto-gestionen su compromiso… unos rasgos de comportamiento que aparecen, obviamente, cuando se lidera construyendo conversaciones de valor y naturalmente, cuando se entrena y practica el arte de hacer las preguntas adecuadas

sábado, 9 de agosto de 2014

REORIENTACIÓN DE LOS RRHH HACIA UN ROL DE PARTNER ESTRATÉGICO DEL NEGOCIO

Las direcciones de RRHH han sabido reorientarse hacia un rol de partner estratégico del negocio, enfocado entre otros, a desarrollar el talento, potenciar los valores corporativos o favorecer la gestión del cambio organizativo. 

Las direcciones de RRHH han de colaborar y aportar valor, hasta el punto de ser percibidos como “una parte fundamental del negocio”, y no como un grupo de profesionales que “da soporte” al negocio. La supervivencia de RRHH pasa por tanto por su capacidad de reinventarse, y ser capaz de identificar e impulsar estrategias y políticas, totalmente alineadas al negocio de las organizaciones.

Entre las competencias básicas que ha de jugar la función de RRHH desde un posicionamiento estratégico destacan ser: promotor del cambio; innovador en prácticas y procesos; experto conocedor del negocio o potenciador de capacidades.

Los directores de RRHH reconocen su participación activa en la toma de decisiones relevantes. Así, en los últimos años, con la gran cantidad de cambios y reorganizaciones que se han realizado, “la adaptación y gestión de personas ha pasado a ser una variable estratégica para la consecución de los nuevos retos de negocio”.

En este sentido, el impulso de cambios culturales, la potenciación de nuevas capacidades o el apoyo en la reorganización y reestructuración de departamentos son, según los expertos, las principales líneas de trabajo estratégicas en las que las direcciones de RRHH han colaborado de forma activa en estos últimos tres años.

La clave de jugar un rol proactivo no pasa sólo por las propias capacidades de la dirección de RRHH o el momento en el que se encuentra la organización. Es necesario que éstas “cuenten con el total apoyo y sensibilización por parte de la alta dirección a la hora de participar en decisiones, proyectos e iniciativas estratégicas”. 

La gestión del cambio y el conocimiento del negocio se presentan como las capacidades y conocimientos claves a desarrollar por las direcciones de RRHH para poder hacer frente a las exigencias de este nuevo rol de partner estratégico.

Pero no sólo se trata de un tema cultural, pues “RRHH ha de impulsar comportamientos que permitan a las personas ser capaces de convivir en la ambigüedad de las organizaciones, trabajar de forma innovadora y hacer frente a los imprevistos del negocio”. Esto es, gestionar el cambio como un hábito.

domingo, 24 de noviembre de 2013

LA ELECCIÓN EFICAZ DEL OBJETIVO (S.M.A.R.T.)

S.M.A.R.T., es un acrónimo inglés para marcar principios que nos ayuden a clarificar y estipular adecuadamente nuestros objetivos.

(S) Específicos: Al establecer tus objetivos, debes asegurarte de que cada uno de ellos contiene una acción determinada. Un objetivo no es genérico como tal, está referido a algo concreto. Cuanto más detallado sea, mejor será su comprensión y mayores las posibilidades de ser alcanzado.

(M) Medibles: Un objetivo que no puede medirse, no sirve ya que no contribuye de una forma cuantificable a alcanzar nuestras metas y lo que es peor, no podemos confirmar si se ha logrado o no.

(A) Alcanzables: Plantearse objetivos inalcanzables no contribuye a nuestra planificación, mas bien, contribuye al escepticismo, ya que la función de un objetivo es la de posibilitar una meta, no la de obstruirla. Por lo tanto deben ser retadores, pero nunca imposibles de lograr.

(R) Realistas: Ser irrealista a la hora de plantear un objetivo nos desmotivará e impedirá que continuemos peleando por nuestras metas. Un objetivo debe motivar, debe empujarnos hacia su logro, debe desafiarnos en los momentos difíciles; plantear un objetivo irreal no lo consigue.

(T) Tiempo relacionado: Trabajar contra plazos es la única forma de romper la inmovilidad de un objetivo eterno. Si un objetivo no tiene plazos marcados, entonces es un objetivo abierto y un objetivo abierto es un objetivo eterno.

Lo podríamos resumir en las siguientes condiciones básicas para su correcta construcción:

-          Definirlo en forma positiva (centrarse en lo que se quiere) y específica
-          Con un contexto concreto y tamaño adecuado
-          Que pueda comprobarse su resultado de forma sensorial
-          Que sea ecológico(respetuoso para uno mismo y el entorno) y dependa de la persona
-          Que tenga un beneficio mayor (“meta objetivo”)