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domingo, 5 de julio de 2015

COMO GESTIONAR LOS ERRORES EN EL PUESTO DE TRABAJO

Todos los trabajadores han tenido esa horrible sensación de hundimiento cuando apenas se dan cuenta de que han cometido un error. Por desgracia, no se puede evitar ya que los errores son una parte inevitable de la vida laboral diaria de cualquiera. Lo que realmente importa es qué actitud se toma frente estas equivocaciones, cómo presentar una solución viable para ellos y seguir adelante.

Para conseguirlo, existen una serie de técnicas para enfrentarse correctamente a los fallos en el entorno laboral:

1) La honestidad es la mejor política: si bien nadie espera la perfección, todo el mundo supone la honestidad en el lugar de trabajo. Al no reconocer un error, sólo se añade combustible a una chispa que encenderá un problema que será más difícil de controlar en un tiempo. Por lo tanto, cuando se cometa un fallo, lo mejor es no poner excusas y menos negarlo.

2) Crear un plan de acción: antes de salir corriendo por admitir un error a la primera persona que se aparezca en la oficina, es mejor tomarse un momento para respirar profundamente, poner la situación en perspectiva y pensar una solución factible para que se solucione el error. Posteriormente, se tiene que decidir la persona más adecuada para contar el problema. Esto amortiguará el golpe, protegerá la reputación y restaurará la confianza con los compañeros de trabajo. Eso sí, no es conveniente tomarse demasiado tiempo en admitir el error, de lo contrario se corre el riesgo de dar la impresión de que no existe preocupación frente al jefe y los colegas.

3) Aprender de los errores: una vez que se comete un error, lo mejor es analizar lo que salió mal y cómo evitar una situación similar en el futuro. ¿Por qué se olvida la fecha límite? ¿Cómo asegurarse de que no vuelva a suceder? Al reflexionar y cambiar las formas o la adopción de un enfoque diferente, se está demostrando un enfoque constructivo y proactivo.

4) Perdonarse a sí mismo y seguir adelante: lo último que se tiene que hacer es rendirse, todo el mundo comete errores. No eres el primero, y sin duda no serás la última persona en cometer un error en el trabajo. Se recomienda no estresarse durante demasiado tiempo, tomar algún tiempo para reflexionar y lo más importante, perdonarse a sí mismo. Pasar vuelta de hoja y tener clara la mente con otros temas relevantes.

5) Que un error no destruya la confianza: lo más importante es no permitir que un error deteriore la confianza y desinfle la pasión que se siente por el trabajo. Si la persona ha sido responsable, honesta, proactiva y abierta a cambiar la forma de hacer las cosas, es el momento de seguir adelante. Los errores suceden; la clave es no dejar que manche la vida laboral futura.

viernes, 10 de abril de 2015

SONRISAS PARA COMBATIR EL ESTRÉS LABORAL

Con motivo de la celebración del Día Internacional de la Diversión en el Trabajo, la compañía de prevención laboral Unipresalud ha valorado la capacidad que un simple gesto como la sonrisa tiene de ayudar a los trabajadores a hacer más llevadero el día a día.

La sonrisa puede ser el resultado o la causa de reacciones químicas en el cerebro que producen emociones positivas. Con una sonrisa se exterioriza nuestro estado de ánimo, un hecho que deriva en sentimientos y emociones positivas.

SONRISAS TERAPÉUTICAS

Óscar Galindo, director de Salud Laboral en Unipresalud, afirma: “La sonrisa es un pequeño gesto muy poderoso y fundamental para el bienestar y la salud de las personas, además de actuar como un ‘mecanismo antiestrés muy efectivo’”. Si sonreímos, nuestro cerebro produce betaendorfinas, las morfinas de nuestro organismo que relajan, combaten la depresión, tranquilizan y estimulan el sistema inmunológico.

Diferentes estudios médicos afirman que a través de la sonrisa se pueden reducir las tres sustancias químicas del estrés. El cortisol disminuye sus niveles en un 39%, la adrenalina llega a situarse hasta un 70% por debajo de sus niveles habituales y la L-dopa cae hasta el 38%. 

Galindo concluye que ‘el valor terapéutico de la risa se da tanto a nivel fisiológico (disminuye el estrés, eleva la tolerancia y umbral al dolor, ejercita y relaja la musculatura, etc) como a nivel psicológico (eleva el estado de ánimo y autoestima, aumenta la memoria y el pensamiento creativo, mejora las relaciones sociales y la colaboración, mejora la relación médico-paciente y la calidad de vida, etc)’.

El pesimismo, la negatividad y desagradecimiento, condicionan al comportamiento humano y llevan a conseguir malos resultados, pésimas relaciones y un gran malestar. Una empresa u organización saludable fomentará las actitudes positivas, de agradecimiento y optimistas. Cuidando los aspectos psicosociales de su plantilla, estará cuidando no solo el ambiente de trabajo sino que ayudará en una mejora de la productividad; los trabajadores felices tienen un mayor nivel de implicación