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jueves, 12 de junio de 2014

EL VÉRTIGO DEL COACHING

El coaching es un desafío enorme para organizaciones, directivos e incluso para formadores. Y lo es porque supone asomarse a un abismo en el que las ecuaciones no son simples y las consecuencias pueden resultar sorprendentes. En ese sentido, uno de los grandes problemas con los que se enfrenta el coaching es la tendencia a equipararlo con la formación, un error de concepción que puede lastrar muchos procesos y abocarlos al fracaso.

Es tal esta tendencia que incluso el coach profesional parte con frecuencia de unos preconceptos procedentes de la formación tradicional que obstaculizan notoriamente su trabajo. Toca deshacerse de una herencia arraigada en el antiguo modelo de formación basado en la transmisión de conocimientos, y, en su lugar, adoptar una metodología vanguardista y contracultural basada en el entrenamiento de la pregunta y la escucha. Es por ello que entrenar a directivos para que sean coaches se transforma en una tarea de enorme atrevimiento e innovación, en buena medida porque los guiones para este modelo de intervención se están aún escribiendo.

Por su parte, el mundo empresarial no tiene inconveniente en reivindicar el coaching como la gran herramienta para el desarrollo del liderazgo de sus directivos. Sin embargo, a poco que se rasque en la superficie se descubre que demasiado a menudo lo que realmente pretenden obtener para sus organigramas no son verdaderos coaches, sino simples gestores con una capa de barniz. Y es que algunas empresas no están dispuestas a permitir que sus directivos tengan ideas propias y busquen más allá de su ámbito de gestión nuevos modelos para inspirar a sus equipos.

Así vemos como, el directivo, muchas veces está más interesado en que se le transfieran ideas y conocimientos que en recibir un estímulo que le remueva por dentro, le dote de recursos para pensar por sí mismo y le habilite para tomar decisiones relevantes. El directivo está muy dispuesto a aprender mientras ese aprendizaje le permita permanezcer en su espacio de confort. Pero, eso sí, su vida interior que no se toque ni investigue.

El problema de la falta de cultura de coaching es que a éste no se accede por una simple transferencia de conocimientos, sino que requiere entrenamiento en parcelas altamente sensibles, en muchos de los casos. Para los directivos, como para el resto de los mortales, el coaching puede ser doloroso y producir un vértigo feroz. Y esto porque recorre un camino en el que a ratos hay que mirar, y hasta explorar, lugares poco gratos y que, hasta ahora, se consideraban ajenos al desarrollo profesional.
La buena noticia es que, por lo general, si se hacen bien las cosas, los esfuerzos de todo coach, organización y directivo suelen acabar recompensados. Y es muy posible que en ese proceso, no exento de dificultades, el directivo adquiera una nueva visión de la que emane un estilo de liderazgo más llano y coloquial. Más cerca de un directivo líder que de un mero gestor.

Pero para lograrlo los propios directivos deberán estar dispuestos a alejar los fantasmas de muchas ideas preconcebidas acerca del coaching. Y, por supuesto, deberán estar dispuestos a asumir riesgos. Dispuestos, en suma, a sufrir el vértigo que supone mirar hacia su propio interior.

www.expansión.com
www.tisoc.com

domingo, 8 de diciembre de 2013

EL LIDERAZGO EFECTIVO

Si definimos el liderazgo, en su esencia, como la capacidad de influir positivamente en otros seres humanos para el logro de una finalidad cualquiera que sea, todos podemos ser líderes desde alguna posición.

Ser un buen líder no significa ejercer autoridad sobre los demás o destacarse como uno de los mejores del grupo. Es cierto que no todos podemos ser líderes en todas las áreas de nuestra vida, pero sí lo somos en alguna e idealmente tenemos que saber asumir ese rol, por ejemplo, un hombre puede jugar el rol de marido, padre, profesional y de hijo. En algunos de ellos ejercerá más liderazgo que en otros.

Para poder llevar a cabo un liderazgo efectivo, hay que entender la dinámica de estos roles que se juegan, las estructuras de autoridad existentes y su importancia.

Actualmente este término está muy asociado al mundo empresarial y requiere unas características para desempeñarlo de una manera adecuada. Estas son aplicables también a cualquier ámbito de nuestra vida personal:

1. Capacidad de comunicación: Debe ser capaz de conectar con aquellos que le rodean. Las instrucciones e ideas que exprese deben ser claras y tiene que saber escuchar y tomar en consideración lo que el grupo le exprese.

2. Inteligencia emocional: “Capacidad de controlar los sentimientos y emociones propias y de los demás”. De esta manera el líder actúa de una forma más objetiva. No hay que olvidar que son los sentimientos los que mueven a la gente.

3. Capacidad de establecer metas y objetivos: Exige tener claro cuál es el camino que se debe seguir. Las metas deben estar acordes con las capacidades del grupo, de esta forma, todas las metas que se establezcan serán asequibles.

4. Capacidad de planificación: Cuando se establece una meta es necesario marcar los pasos a seguir para alcanzarla. Se han de definir todas las acciones a realizar y quién tiene que encargarse de ellas.

5. Conoce sus fortalezas y las aprovecha al máximo: También conoce sus debilidades y sabe cómo superarlas.

6. Crece y hace crecer: Para que un líder crezca debe aprender a delegar funciones, esto hará que su grupo crezca con él.

7. Carisma: Capacidad de atraer y caer bien. Para conseguirlo, tan solo hay que ser amable y demostrar verdadero interés por la gente.

8. Innovador: Se centra en buscar nuevas y mejores maneras de hacer las cosas. Una característica esencial en un mundo que avanza tan rápido.

9. Responsable: El poder que le otorga el liderazgo lo usa en beneficio de todos.

10. Informado: Un líder debe entender en qué ambiente y en qué situación se encuentra. La información que reciba tendrá que procesarla e interpretarla de manera inteligente y después utilizarla de la forma más creativa posible.

Y fundamentalmente la “ACTITUD” que se demuestra


"LA ACTITUD ES UN REFLEJO DEL LIDERAZGO"



EL LEGADO DE UN GRAN LÍDER

Mientras preparaba la siguiente entrada en el blog, con la finalidad de hablar sobre el liderazgo efectivo y las características que debe presentar un buen líder he conocido la triste noticia del fallecimiento de Nelson Mandela. Su arrolladora personalidad y su disposición por cambiar el mundo, a pesar de las dificultades, lo han convertido en icono mundial y sin duda en una clara referencia de liderazgo. Cada una de sus frases reflejaba un abrumador sentido común y una fuente infinita de experiencia y sabiduría.


“Todo parece imposible hasta que se hace”

“Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma”

“La mayor gloria no es caer, sino levantarse siempre”

“Después de escalar una gran colina, uno se encuentra sólo con que hay muchas más colinas que escalar”

“No es valiente aquel que no tiene miedo sino el que sabe conquistarlo”

“Un verdadero líder usa cualquier problema, no importa qué tan serio o sensible sea, para asegurar que al final emerjamos más fuertes y más unidos que antes”


Dejo un pequeño extracto de la película Invictus donde podemos ver parte de estas características que se asocian a un gran líder.